Espejo de lo cotidiano

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La llamada causa Nisman, independientemente del notable efecto político que provocara, nos deja un sinnúmero de ejemplos de desidias cotidianas dentro del poder judicial y las fuerzas de seguridad.

Es el ciudadano de a pie quien presencia atonito los cruces y reclamos del Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. El resultado es la inacción o la deficiencia procedimental en perjuicio de las victimas, su entorno familiar y el judiciable en general ya que las mismas deficiencias, omisiones o connivencias hacen que el procedimiento en materia de seguridad detente una gran crisis.

Es evidente que existen en el país un sinnúmero de estrategias de abordaje de la política criminal. Se percibe cierta desconexión o ausencia de planeamiento integral que se proyecta en políticas erráticas y compulsivas ante la desgracia instalada. En ocasiones algunos medios de comunicación colaboran en la magnificación del conflicto pero lo concreto es que la sensación de inseguridad se condice (en menor o mayor medida) con hechos concretos de hurtos, robos, violencias físicas , amenazas y muertes.

El conurbano bonaerense, como el de Cordoba, Santa Fe o Mendoza muestran niveles de violencia que afectan el normal desarrollo de la vida en comunidad. La anécdota acerca de haber sido victima de un hecho delictuoso paso a ser cada vez mas recurrente en el dialogo ciudadano. Y de esa manera adquirió una centralidad en el reclamo al Estado en su conjunto .

Tanto el Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial hoy se encuentran en el banquillo de los acusados por parte de la ciudadanía activa e indignada. Mas alla de aciertos parciales en la persecución y baja de ciertos delitos en diferentes regiones o municipios entendemos que las soluciones mágicas no existen. Y en la medida que la lucha no sea común e integrada los delincuentes se seguirán beneficiando en la coyuntura.

Sabemos también que de la crisis no se sale inundando de cámaras de seguridad los barrios ya que no tenemos constancia de la eficiencia y profesionalismo de quienes monitorean las mismas. De hecho en algunos sectores del conurbano pareciera que ni siquiera disuaden.

Tampoco se avanza acumulando efectivos policiales ni comprando patrulleros si no se planifica una logística adecuada según las necesidades de cada localidad. Y menos con “soluciones importadas”.

Para los que ejercemos la profesión independiente no nos resulta extraño la carencia de ciertos recursos criminalisticos en las fiscalías o juzgados penales; pero tampoco podemos dejar de denunciar la resignación de muchos funcionarios judiciales ante lo evidente y la consecuente retroalimentación del fenómeno negativo. Y asi dentro del esquema de las fuerzas de seguridad. 

La llamada “grieta” social no es cuestión solamente de los enfrentamientos políticos o ideologicos. Las diferentes crisis en el sistema de seguridad ciudadana vienen de antaño y representan la acumulación de la corrupción, la desidia y el desinteres (o intereses selectivos) en los diferentes niveles de responsabilidad política. 

Las violencias cotidianas (la forma en que conducimos nuestros vehículos, el destrato de genero , la discriminación , la agresión verbal, la prepotencia, el autoritarismo, entre otras manifestaciones) también segmentan a la población y conducen a la construcción de una sensación de insatisfacción y descreimiento en el futuro.

La exigencia hacia nuestros representantes no se agota en la concurrencia al proceso electoral. Las formas de participación ciudadana son variadas (foros de seguridad, redes sociales, militancia política, servicio social religioso o laico, organizaciones no guberanmentales, asociaciones sin fines de lucro pero con fines filantrópicos , etc) y conforman el eje sobre el cual debemos refundar el pacto político con nuestra clase dirigencial. 

Hacer oir nuestra voz es mas accesible que en décadas pasadas. Paradogicamente los resultados parecieran no verse en el corto plazo a pesar de esas facilidades. 

Y la respuesta siempre estará en la necesidad de políticos comprometidos que caminen nuestras calles y nuestros problemas. Con nuevas miradas, dejando atrás los viejos atavíos de encumbrados funcionarios apoltronados en sus escritorios. 

La Democracia se fortalece en cada acto ciudadano, en cada resolución de nuestros representantes , en las guardias de los hospitales, en las aulas, en las plazas, en nuestros trabajos y en la mesa del domingo.

 

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Invitado Lunes, 16 Diciembre 2019