El Periodismo político y la verdad

Publicado por el en Prensa y Difusión
  • Tamaño de fuente: Mayor Menor
  • Visitas: 300
  • 0 Comentarios

Por Diego Dieguez Ontiveros, especial para NOVA (*)

 

Hace pocos días el Papa Francisco emitió una serie de conceptos de profundo contenido político con respecto al ejercicio de la profesión periodística. Una vez más el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica nos sorprende con nuevos conceptos de hondo contenido crítico con respecto a la veracidad de la información en nuestros tiempos, a saber: "Tiene que ser un servicio a la verdad, a la bondad y a la belleza.

 

Tienen que evitar conceptos tan dañinos como la desinformación, la difamación, la calumnia y mantener un alto nivel ético" para luego agregar "La cualidad ética de la comunicación es fruto, en definitiva, de una conciencia atenta, no superficial, siempre respetuosa de las personas, ya sean protagonistas de la información o los consumidores de la misma por lo que [los periodistas] están llamados a aportar un alto nivel ético a la comunicación"

 

Tales conceptos no son ni novedosos ni ajenos a los manuales de ética periodística pero se realzan en la figura de quien lo comunica y en la coyuntura en la cual se producen.

 

Siguiendo esa línea de análisis reflexivo, que pone en blanco sobre negro la opinión pública de la opinión publicada, podemos afirmar que estamos ante un punto de inflexión en la forma de ejercer el periodismo político.

 

El acceso a la opinión diversificada que propone la era digital en internet, el activismo de diversos sectores de la sociedad en la salvaguarda de los derechos civiles, los foros de opinión y la denuncia inmediata han provocado un impacto, a mi entender sumamente positivo, en aras de la depuración de la mentira.

 

 La Primer Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos (la cito porque ha sido fuente de muchas constituciones latinoamericanas) expresa que “la discusión libre y abierta de los asuntos públicos es una precondición esencial para ejercer el poder de autogobierno de una manera inteligente y reflexiva”.

 

Vale decir que le otorga a la defensa de la libertad de expresión un carácter público de relevancia reconociendo ese proceso comunicacional como un acto netamente político sin que por ello debamos rasgarnos las vestiduras vanagloriandonos de “objetivos”. Y es que cuando hablamos de calumnias, de operaciones de prensa, de las campañas “sucias” nos paramos más cerca de lo falso que de lo verdadero.

 

La verdad absoluta es una falacia ya que toda publicación posee la ideología de quien la redacta o verbaliza, pero podemos desde un análisis a conciencia decantar oscuras intenciones en el proceso de “formación de la opinión pública”.

 

Es entonces en la alternancia de voces, en el debate cabal y abierto, donde la opinión del ciudadano se forma. Y es también en ese espacio de diversidad donde se ve claramente la cara de la ética periodística.A propósito de este comentario usted que piensa. E mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

(*)Abogado. Especialista en Derecho Penal y Criminología.CONJUEZ designado por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires para el Departamento Judicial de San Martin

 

0

Comentarios

  • No hay comentarios por el momento. Se el primero en enviar un comentario.

Deja tu comentario

Invitado Martes, 20 Agosto 2019